Ashley soltó un enorme bostezo sin poder contenerse, aunque, siendo ya demasiado tarde, intentó remediar su error disimulándolo con su mano. Pero ya lo había visto, eso no podía negarlo.
-Deberías irte ya a la cama.
Ella me respondió con una sonrisa plagada de cansancio e intentó enmascararlo.
-Hoy ha sido un gran día, ¿cierto?
Me reía quedamente y levanté la mirada al cielo.
-Cierto.
Sabía lo que estaba haciendo,distraerme, lo había hecho durante aquellos últimos meses. Aquellos meses en los que me plantée seriamente si conocía de verdad a la gente que me rodeaba.
Me recliné en la hamaca negra y contemplé el collage que formaban los puntitos plateados sobre un fondo negro, realmente hermoso, o esa sensación debería provocar.
-Creo que es mejor que entremos, está empezando a hacer frío.-dijo Ashley.
Pude entrever lo que en realidad intentaba hacer, no decía esas cosas por su preocupación ante mis posibilidades de la caza de un constipado sino porque no quería dejarme pensar en nada. Todos habían estado empeñados en esta ardua tarea durante las últimas semanas, lo mejor para superar una depresión era no darle más vueltas al mundo. Claro que ellos no sabían que lo que me pasaba no era un simple trauma, aunque yo siempre intentaba sonreír y asentir a la gente cuando lo hacía.
-Yo me voy a quedar un poco más, si no te importa.- le respondí.
Ashley movió la cabeza para darme su consentimiento y volvió a sonreírme sin moverse de su sitio, por lo que se acomodó de nuevo.
-¿Por qué no entras tú? Estás más cansada que yo.
Siempre dejaba caer el anzuelo con la esperanza de tener unos minutos a solas. Para mi asombro esta vez picó, se veía que hoy sus fans le habían echo pasar un día duro.
Ashley asintió mientras se levantaba y me dejaba sola en la lujosa terraza del hotel. La vi alejarse hacia su habitación con paso pesado, nada comparado con su habitual andar glamoroso. Volví a tumbarme en la hamaca y reposé mis manos sobre la tripa para notar el compás de mi respiración, un truco que había descubierto recientemente y que conseguía relajarme.
Para Ashley no era fácil este viaje, la idea de viajar durante una semana por toda Europa parece muy tentadora si se mira desde un punto de vista total y parcialmente subjetivo y superficial. Lo que la mayoría de la gente no sabe, o no llega a deducir, es que este tipo de viajes no son vacacionales, en los que todo el día te lo pasas comprando en tiendas extranjeras o visitando lugares de interés, sino cogiendo un avión a las cinco de la mañana para llegar a una ciudad de la que no puedes salir del hotel por el constante acoso de los fans enloquecidos, después ir a la premiere donde tu manager habla por ti ante los reporteros y volviendo a repetir la misma rutina al día siguiente. Gajes del oficio de actor.
Steph aceptó la invitación por mí, y Ashley y ella programaron el viaje de tal modo que yo no parase quieta durante el día y cayese rendida por la noche. Durante los últimos días me había pasado las horas sentada en un avión rumbo a París, Roma, Grecia o ciudades por el estilo y caminando por alfombras rojas con tacones altos. Pero yo seguía igual, nada cambiaría.
Steph insistía en que solo era una mala racha, un pequeño bache en la vida, y Ashley afirmaba que simplemente era un mal de amores. Solo yo sabía la aunténtica razón de mi estado y sabía que había echo bien en irme con Ashley y alejarme de Nueva York, era lo mejor para dejar enterrados los recuerdos de los que se quiere escapar.
El ruido de un golpeteo en el cristal de atrás distrajo mi vista de las estrellas a un rostro protuberante, de ojos verdes y espeso pelo claro. Riley sonrió con cierta timidez a la vez que se erguía en mi dirección, yo en cambio no tuve ganas de levantarme por lo que le correspondí con una sonrisa mutua. Riley descorrió las puertas y asomó su cabeza por la terraza, girándola de un lado a otro disimuladamente para comprobar que estaba sola sin que me sintiera mal por no ser la persona a la que estaba buscando. Típico de Riley.
-Se acaba de ir a dormir, si te das prisa puede que la pilles consciente.- dije en voz alta sin mirarle directamente.
Riley se sonrojó al caer en la cuenta de que sabía perfectamente a quién buscaba. Titubeando durante escasos segundos en la puerta de cristal se decantó por traspasarla, quedando a un metro de distancia de mí.
-¿Cómo estás?
Era la pregunta cotidiana en él a la que siempre respondía del mismo modo.
-Completamente neutra, como siempre.
Riley me volvió a sonreí con afecto como acostumbraba a hacerme, recordándome al niño que había sido pocos años atrás.
-No la hagas esperar más.
Me reí ante la confusión de Riley, ya que miraba la puerta con tantas ansias de salir de allí. Entendía que no era por el hecho de que me odiara o me repudiase, sino que simple y llanamente no era la mujer con la que quería estar en esos momentos, y eso no podía reprochárselo.
-No se lo digas, por favor.- me suplicó en un susurro.
-Mis labios están sellados.
Con un gesto cerré un candado imaginario en mis labios y tiré la llave a la deriva. Riley se rió con pocas ganas y salió por la puerta hacia la habitación de Ashley.
Ashley estaba "visitando la cama" de Riley desde hace algún tiempo, aunque ella no lo reconociese delante de mí. Ashley era el tipo de persona que nunca se enamoraba, todo se resumía en su lema principal: Mejor ser pescador que pescado. Pero Riley era diferente a los anteriores, él era un buen chico que siempre trataba muy bien a la gente y sabía que con él Ashley veía las cosas de otra manera. Ellos se veían en secreto, a mis espaldas, supongo que Ashley estaba empeñada en que ver a una pareja me haría mal áun, y creo que se lo agradezco porque no estaría preparada.
Cogí la goma morada que llevaba en la muñeca izquierda y me recogí el corto pelo que podía en una coleta. Sentí como la brisa veraniega de finales de Agosto recorría mi cuello con suaves caricias y me dejé envolver en ellas, sintiendo en mi interior una placentera sensación de libertad que, por primera vez en meses, no se veía envuelta en un escudo de filtración sino que afloraba por todo mi ser.
Era estupendo estar de nuevo en casa.
Me ha gustado mucho y también me ha intrigado pero le encuentro un fallo: me gustaria saber algo más sobre la protagonista, por ejemplo el nombre, edad o algún rasgo físico. Los nombres ingleses también me lian un poco. SIGUE ASÍ.CARMEN.
ResponderEliminarDe eso se trata, de ir descubriendo a la protagonista a través de cada capítulo... así se mantiene la curiosidad.
ResponderEliminarY son nombres americanos muy comunes, no es para liarse, solo acostumbrarse.
GRACIAS, TU SOBRINA.
me encanta
ResponderEliminarai algunas cosas q lian un poco pero me engancha muxiiisiimo
oye como amiga dela escritora q soi y fan nº1 me podrias desbelar algunas cosillas...
jajjaja sigue asi
carmen
jajja gracias, ahora a parte de aguantar mis locuras me leéis las cosas que escribo... pero que amigas mas buenas me he buscado dios!!! jajjaj
ResponderEliminarYa te desvelaré cosillas, puedo hacer una excepción por mi futura y rica médica privada!! jajjaja
He encontrado este blog por casualidad, y tengo que decirte que me encanta. Escribes genial, segun mi opinión. Seguire leyendo cuando tenga tiempo, ahora voy a escribir yo mi libro, esta noche me pasaré. Si te apetece pasarte, (no te sientas obligada) entra en: http://escribirenelairedeciudad.blogspot.com/ Espero que te guste si es que lo lees.
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